jueves 24 de marzo de 2011

fretless

nada de corazones rotos. nada de añicos cristalizados en postales desgarradas de partidas eternas y retornos estériles. el placer fue puber, el encuentro casual, ingobernable, irregular. el intento de alcanzar un globo invisible con manos de jabón perfumado. el esfuerzo por decapitar al tigre negro del circo viejo y pútrido del doctor fantasía. la fruta perenne de la huerta del azar. la cumbre desierta de la revelación espiritual. el gramo de la existencia, el yugo de la convicción, la metáfora del equilibrista, y la silueta del ahorcado bajo el crepúsculo matinal.todo eso y mucho mas descansa en la pradera del sueño, en la cordillera del futuro y en los océanos de las mayúsculas de tu cuerpo. hubo una vez un niño cascabel, envuelto en sabanas de miel. lloraba el porque de una explicación desconforme, gritaba sangre y escurría lagrimas en un peñasco de marfil. un día, el niño cascabel despertó sobre un cartel de neon inconcluso que daba la bienvenida al tribunal de la mentira, donde se juzgan las caricias golpeadas por el mayete de algún juez con manos de alambre oxidado.
el país se cae a pedazos, las lagrimas ya no tienen el sabor de antaño. fue mi sonrisa tu sonrisa, una luna triangular ilumina las huellas de un chimpancé encandilado. el soborno de la ira despliega un abanico de imágenes geométricas entorno a la alegría. el ángel parásito cuelga verborragico de las pupilas tímidas de una niña paralitica. es mañana y es otoño, el oro se derrite en la hoguera del miedo.