el peso de la tierra se mide con la balanza del cielo.
Ella está, aun sentada
no sabe que la observo de reojo
mientras le hago cosquillas al dorso de algún disco viejo
dos besos y una caricia urbana
aun vivimos en Montevideo
el niño cascabel despertó sobre un cartel de neon
reza una plegaria que lo devuelva al mar del sueño
tragedias atribuidas a un ídolo caduco y vagabundo
fue mi sonrisa tu sonrisa,
sobre la piedra del mundo
Tu cintura es la cuna dulce de mis manos
no hay medida para tus besos
es mañana y es otoño
cascada de pétalos tiñen nuestros huesos
tu respiración se cuela cariñosa entre mi barba
transforma mi espíritu
mientras la velocidad del tiempo
ya sin tiempo
gramo de la existencia
florencia
la esperanza duele cuando se ha olvidado el viento.
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gracias pablo.
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