viernes 22 de julio de 2011

PRODIGAL SON

Es probable que la soledad sea devastada por la ficción de un mundo cada vez mas comunicado... pero la soledad es profunda en su propia definición. Cada día creemos, por una necesidad huérfana de modelos, en la reunión, la comunidad perdida, añorada. Esta comunidad no es más que el abrazo desesperado de nuestros sueños solitarios, es la mixtura de vacíos personales, todos agrupados construyendo la esperanza del exiliado.
La torre infinita, nunca acabada, de nuestra comunión global crecerá desde los cimientos de nuestras soledades desesperadas. Compartimos la falta. Lloramos la misma perdida. Nos une el vacío y el deseo salvaje de recuperar la duda, la sorpresa, el error vital.
Sobre los escombros urbanos e inservibles de la modernidad caminan seres hambrientos, aislados, individuos simplificados, analizados y reubicados, productos totalmente convencidos de fatalidad , fragmentos desperdigados en un escenario a la espera del drama.
Buscan extirpar la verdad de sus mentes, sin creer, sin fe, desean simplemente encontrar la huella de algún solidario sueño nunca soñado.